La inteligencia artificial está cambiando nuestra forma de trabajar. Entender qué queremos mejorar, para quién y con qué criterio es una responsabilidad que sigue siendo nuestra. Con esa reflexión reunimos el pasado 21 de octubre a clientes, colaboradores y profesionales en el encuentro de B2 Impact España «Conectados en lo que importa».
El propósito era compartir experiencias y abrir una conversación sobre cómo afrontar los cambios en la gestión del crédito, conectando el negocio, la tecnología y las personas. Una conversación en la que las preguntas tenían tanto valor como las respuestas.
Una comunidad elástica para una realidad que cambia
En la apertura, Ana Suárez presentó la idea que daba sentido al encuentro: una comunidad elástica, capaz de adaptarse sin perder su esencia ni su propósito.
En nuestro sector, esa capacidad se pone a prueba cada día. Cambian las herramientas, las expectativas de nuestros clientes y las circunstancias de las personas a las que acompañamos en la búsqueda de soluciones. Adaptarnos exige revisar procesos y estar dispuestos a cuestionar prácticas que hasta ahora nos habían servido.
También exige escuchar. Los equipos conocen las dificultades de la gestión diaria, los clientes aportan sus prioridades y los colaboradores nos ayudan a explorar otras posibilidades. Compartir esas perspectivas permite tomar decisiones con más contexto y reconocer lo que todavía necesitamos aprender.
Aprender a pensar con cosas que piensan
Pascual Parada, nuestro keynote speaker invitado, planteó una reflexión que conecta con nuestra manera de abordar la innovación:
"Las revoluciones anteriores cambiaron cómo accedíamos a la información, cómo nos conectábamos y desde dónde lo hacíamos, sin embargo, la IA cambia algo más profundo: cómo pensamos. Por primera vez, una herramienta no solo almacena o transmite conocimiento, sino que razona, redacta, analiza y decide con nosotros. Esto nos tiene que cambiar la forma de trabajar con la tecnología donde el reto es aprender a pensar con cosas que piensan".
Su planteamiento invita a revisar cómo utilizamos estas herramientas. Si la IA participa en el análisis y en la elaboración de propuestas, necesitamos saber qué le estamos delegando y conservar la capacidad de evaluar sus respuestas.
En la gestión del crédito, esto lleva a preguntas concretas: ¿qué información sostiene una recomendación? ¿Cómo comprobamos que es adecuada? ¿En qué situaciones debe intervenir una persona?
La rapidez de una respuesta puede resultar útil. Su calidad requiere comprobación, contexto y conocimiento del negocio. Trabajar con IA también implica saber cuándo cuestionarla.
Innovar con curiosidad y comprobar en la práctica
La visión de Pascual encaja con una actitud que nos gusta asociar a los "ratones": explorar con curiosidad, probar caminos y aprender de lo que encontramos.
Llevar esa actitud al trabajo requiere método. Cada prueba debe ayudarnos a entender si una solución responde a una necesidad real y qué debemos ajustar antes de extender su uso.
Pablo Mozo, responsable del IA Hub de B2 Impact, acercó la conversación a las aplicaciones de la inteligencia artificial en nuestra gestión. El foco se situó en lo que ocurre cuando la tecnología entra en un expediente, una llamada o el trabajo cotidiano de un equipo.
Ese es el terreno en el que una posibilidad tecnológica demuestra su utilidad. Automatizar una tarea obliga a comprenderla primero, revisar sus excepciones y definir cómo se supervisará el resultado. También puede revelar que el proceso necesita mejorar antes de incorporar una nueva herramienta.
La innovación se construye con el cliente
Antonio Ceballos, director de Recuperaciones de Deutsche Bank, y Eloina Fernández, project manager y miembro del IA Hub de B2 Impact, aportaron la perspectiva de la colaboración entre cliente y proveedor.
Compartir expectativas, aprendizajes y retos permite contrastar lo que una solución promete con lo que realmente necesita quien la utiliza. Agradecemos especialmente a Antonio su disposición a participar y abrir esa conversación.
La presentación de nuestros agentes virtuales, Lola y Mateo, acercó a los asistentes una de las aplicaciones de la IA. Su desarrollo plantea un reto que va más allá de la capacidad tecnológica: integrarlos de forma útil en la gestión, con una atención adecuada y una conexión clara con los equipos humanos.
Cuando la vida cambia las reglas
Ignacio Vilarroig, Fundador de GoodMax, llevó la reflexión sobre la elasticidad al terreno personal. Su historia abrió un espacio para pensar en cómo continuamos cuando las circunstancias alteran lo que teníamos previsto y ni te imaginas.
Su participación conectó con el propósito del encuentro: reconocer el valor de los vínculos y del apoyo de otras personas cuando necesitamos encontrar un nuevo camino.
En B2 Impact queremos seguir construyendo esa comunidad. Compartir lo que estamos aprendiendo, escuchar otras experiencias y poner a prueba nuestras propias ideas forma parte de cómo entendemos la innovación. Seguimos avanzando con ambición y con la humildad de saber que habrá respuestas que tendremos que revisar juntos.